El Sacha Inchi es una planta milenaria originaria del Perú cultivada en la antigüedad por las culturas pre-incas, como es el caso de las culturas Mochica y Chimú hace unos 3000 a 5000 años cuando se encontraron huacos fitomorfos en sus tumbas.

1

Posteriormente los Chancas y luego los Incas continuaron cultivando y consumiendo el Sacha Inchi.

En 1609 el primer literato mestizo peruano, llamado Inca Garcilaso de la Vega (1539 – 1616) publica en Lisboa – Portugal, en la editorial Pedro Crasbeeck, el famoso libro histórico-literario “Los Comentarios Reales de los Incas” donde en su “LIBRO OCTAVO, Capítulo X: De las legumbres que se crían debajo de la tierra” dice textualmente lo siguiente:

"... Hay otra fruta que nace debajo de la tierra, que los indios llaman ínchic y los españoles maní (todas las nombres que los españoles ponen a las frutas y legumbres del Perú son del lenguaje de las islas de Barlovento, que los han introducido ya en su lengua española, y por eso damos cuenta de ellos); el ínchic semeja mucho, en la médula y en el gusto, a las almendras; si se come crudo ofende a la cabeza, y si tostado, es sabroso y provechoso; con miel hacen de él muy buen turrón; también sacan del ínchic muy lindo aceite para muchas enfermedades...".

2

"...Esta fruta y el ínchic más son regalos de la gente curiosa y regalada que no mantenimiento de la gente común y pobre, aunque ellos las cogen y las presentan a los ricos y poderosos...".

Luego, recién en el año 1753 fue descrita por el científico, naturalista, botánico y zoólogo sueco Carl von Linné (Carlos Linneo) cuando publica el “Species Plantarum” un libro en el que describe más de 7300 especies de plantas en sus 1200 páginas publicadas en 2 volúmenes.

3

Y justamente en el SPECIES PLANTARUM - VOL.1 - PAG. 4 describe varios géneros de plantas entre los que se incluyen al “Género Plukenetias”:

5

Y luego también en SPECIES PLANTARUM - VOL. 2 - PAG. 634 describe dentro del género Plukenetia a la especie “volubilis”:

4

Justamente haciendo mención al nombre científico actual del Sacha Inchi: Plukenetia Volubilis Linneo.

Pocos saben que el investigador, abogado, doctor en Historia y autor de importantes tratados sobre nutrición, ciencia y tecnología de tiempos precolombinos, el peruano Santiago Erik Antúnez de Mayolo Rynning (1913-2012) fue el que redescubre el Sacha Inchi.

Esta historia empieza en 1976, cuando el Ministerio de Agricultura, presidido por el Ministro Luis Arbulú Ibáñez, durante el gobierno dictatorial del militar Francisco Morales Bermúdez Cerruti le solicitó su apoyo como investigador para estudiar el potencial de nuestra Amazonia, por lo que realizó un viaje al valle del Naranjillo (ubicado en el Centro Poblado Naranjillo, distrito de Nueva Cajamarca, provincia de Rioja, Región de San Martín), donde halló a un grupo de aguarunas (etnia de la selva amazónica peruana también llamada awajún) que consumían unas semillas extrañas. "Fue la primera vez que supe del sacha inchi".

Dos años más tarde comenzó a realizar los primeros análisis de estas semillas cuyos resultados fueron publicados en el diario La Prensa el 26 de diciembre de 1978. Ahí el Dr. Antúnez de Mayolo comparaba el contenido de grasa del sacha inchi con el de la linaza y la soya. Posteriormente presentó al sacha inchi durante el XII Congreso Peruano de Química en octubre de 1980 donde brindó una charla magistral sobre sus excelentes propiedades químicas y nutricionales, pues no solo sus granos y aceites son comestibles sino también sus hojas. Su rasgo principal es su elevada concentración de Omega 3. En marzo de 1981 el Boletín de Lima (Vol. III, No. 11 Año 2 - Marzo 1981) presentó por primera vez los detalles de identificación botánica de esta planta en el artículo titulado “Amui-o: Sumo entre Semillas Oleo-Protéicas”. “El sacha inchi ya se conocía desde 1950 pero se perdió su uso porque, como era “cosa de indios”, nadie le hacía caso”.

6

En una entrevista publicada en el diario “El Comercio” el 04 de abril del año 2012 poco antes de fallecer el 23 de mayo del mismo año, dice entre otras cosas:

- ¿Cuál es la práctica alimenticia incaica que más le sorprendió?
Las que se basan en el sacha inchi, el cuy y la chicha, porque en los primeros casos se encuentran los aceites que requiere el cerebro, y en la chicha los nutrientes para una mejor asimilación.

- ¿Cuál fue su mayor hallazgo?
El sacha inchi y la maca, que son alimentos que no se conocían mundo moderno, y seguramente van a ser el aporte del Perú a la nutrición mundial del siglo XXI.

Ya en el año 1980, luego de que el Dr. Antunez de Mayolo diera la charla en el XII Congreso de Química de Lima, el Instituto de Ciencia de los Alimentos de la Universidad de Cornell de EE.UU. le hace un análisis de contenido graso y proteico a las semillas del Sacha Inchi, cuyos resultados arrojaron que contenía un contenido relativamente alto de proteínas (33%) y un inusual nivel elevado de aceite (49%). El estudio se llamó “D. C. Hazen & Y. S. Stoewsand. Resultados de análisis del aceite y proteína del cultivo de sacha inchi. Universidad de Cornell. USA. 1980”. Pero esos datos no fueron nunca publicados.

7

Después de eso vino la clasificación por G. Arévalo en 1996 de la siguiente manera:

  • ORDEN : Euphorbiales
  • FAMILIA : Euphorbiacea
  • GÉNERO : Plukenetia
  • ESPECIE : volubilis Linneo.

8

Generalidades - Regresar al inicio de la página

El sacha Inchi conocido también con los nombres de sacha inchic, sacha inchik, sacha maní, maní del inca, amui-o, maní del monte, maní jíbaro o inca peanuts, es una planta proteica oleaginosa silvestre (Arévalo, 2000).

Es una liana trepadora, vigorosa, semileñosa y perenne de rápido crecimiento y desarrollo. Su eje principal alcanza una altura de más de 10 metros de largo y tiene hojas alternas acorazonadas de 10 a 12 centímetros de largo y de 8 a 10 centímetros de ancho, con nervaduras que nacen en la base y una nervadura central que se orienta hacia el ápice de la hoja. Valles (1994) señala que sus frutos están formados por cuatro cápsulas dehiscentes, es decir, que se abren naturalmente. Dentro de las cápsulas se encuentran las semillas de color marrón oscuro, ovaladas, con un diámetro de 1,5 a 2 centímetros, ligeramente abultadas en el centro y aplastadas en los bordes. La semilla está compuesta en 33 a 35% de cáscara y 65 a 67% de almendra.

Características - Regresar al inicio de la página

Una de las características principales que hace atractiva la semilla de sacha inchi frente a otros productos alternativos es su alto contenido de aceites (54%) y proteínas (33%) (B. R. Hamaker, 1992). Además, es una de las semillas que posee mayor cantidad de ácidos grasos omega 3 (48,6%). Es un alimento concentrado con más grasa que la crema de leche, más calorías que el azúcar y mayor calidad en vitaminas, proteínas y minerales que la carne de res (Valles, 1990). Esta característica lo hace muy recomendable como alimento frente a otros productos como la aceituna, las semillas de lino y el pescado.

De acuerdo con el cuadro 2.1, la semilla de sacha inchi supera en porcentaje de ácidos grasos insaturados y en menor porcentaje de grasas saturadas a todas las semillas oleaginosas utilizadas para la producción de aceites para consumo humano, como oliva, soya, girasol y palma, entre otros.

Derivados - Regresar al inicio de la página

Los principales derivados de la semilla de sacha inchi es el aceite del mismo nombre y la harina proteica. Otros derivados conocidos son el maní de sacha inchi, la semilla tostada, y la mantequilla producida artesanalmente para autoconsumo.

10

Por su naturaleza, la tecnología aplicada para su cultivo orgánico y el proceso industrial de extracción, el aceite de sacha inchi es un aceite de alta calidad para la alimentación. Es el mejor aceite para consumo humano doméstico pues supera a todos los aceites utilizados actualmente, como aquellos de oliva, girasol, soya, maíz, palma, maní, etcétera.

Según Arévalo (2000), para su adecuada producción, el sacha inchi requiere ciertas condiciones idóneas como un terreno fácilmente adaptable a suelos francos; sin embargo, se debe cuidar el riego en suelos arcillosos debido a que genera la asfixia radical del cultivo debido a una mayor retención de humedad. El cultivo tolera suelos ácidos, pero se observa un mejor comportamiento en suelos con un pH de 5,0 a 6,0.

El sacha inchi crece desde los 100 hasta los 1500 m. s. n. m. y para un crecimiento sostenido requiere de disponibilidad permanente de agua. Se desarrolla bajo regímenes de precipitación que van de 1000 a 1250 m. m. Si la intensidad de luz es baja, la planta necesita mayor número de días para completar su ciclo vegetativo. Se observa que existe mayor fructificación cuando se encuentra plenamente expuesta a los rayos solares, con una humedad relativa promedio de 78% y una temperatura media de 26 °C. En estas condiciones las plantas están prácticamente libres de enfermedades. Además, el cultivo responde muy bien a la aplicación de materia orgánica que puede ser compost, estiércol, humus de lombriz o material orgánico. Se recomienda aplicar 2 kilogramos de materia orgánica por metro cuadrado. De acuerdo con estos requerimientos, el cultivo de sacha inchi se puede realizar tanto en la selva como en algunas zonas de la costa del Perú que los poseen dentro de rangos aceptables (Arévalo, 2000).

Cultivo - Regresar al inicio de la página

El proceso de cultivo del sacha inchi se inicia con la preparación del terreno que se despeja a través de las fases de rozo, tumba, picacheo y quema. Además, se puede utilizar el raleado para permitir el ingreso de la luz solar. A la preparación del terreno sigue la propagación de la semilla, condicionada al inicio del régimen de lluvias para garantizar una buena germinación. La época recomendada es entre noviembre y febrero de cada año. Las semillas se propagan colocando una semilla por hoyo y se utiliza el sistema de tutoraje vivo; por lo general, se elige la eritrina por su rápido desarrollo y por tratarse de una leguminosa. Se distribuye aproximadamente un kilo de semilla por hectárea, con una distancia entre hileras de 2,5 a 3 metros y de 3 metros entre cada planta. La profundidad del sembrío es de 2 a 3 centímetros.

Respecto del control de malezas, por tratarse de una plantación que tiende a la obtención de un cultivo orgánico, el deshierbe debe ser manual. Igualmente, sobre el manejo de plagas y enfermedades, de acuerdo con las experiencias recogidas en los cultivos de sacha inchi en la zona estudiada, no se observa un ataque significativo de enfermedades. En el caso de plagas como las hormigas se realiza un control químico localizado en los nidos y, de presentarse otros insectos masticadores y chupadores, un control biológico. Los controladores empleados son el Telenomus remus (parasitoide de los huevos), el Podisus nigrispinus y el Coleomegilla maculata (ambos predadores de larvas).

A los 60 días de cultivo se realiza una primera poda de formación y podas de mantenimiento cada 30 a 45 días con el fin de mantener la plantación a una altura adecuada. La fertilización utiliza como fuente de nutrientes materia orgánica (gallinaza, humus de lombriz, guano de corral) y magnecal para balancear el pH del suelo y facilitar la descomposición y el aprovechamiento de la materia orgánica. Los niveles de fertilización adecuados son 100-70-70 de N-P-K, aplicados la mitad a la siembra y la otra mitad a los 45 días. Asimismo, se utiliza abono orgánico: guano de vacuno, humus de lombriz con magnecal y, en el caso de este último, al momento de la siembra.

La cosecha se realiza en forma manual, ya que las cápsulas que contienen el fruto se desprenden fácilmente, y se inicia después de nueve meses de la siembra. Se debe cosechar cuando las cápsulas toman un color marrón oscuro. Luego de la cosecha, las cápsulas se ponen al sol y, por ser dehiscentes, expulsan las semillas. En caso esto no ocurra, se realiza la trilla manual con cuidado de no partir la semilla.

El aceite de sacha inchi - Regresar al inicio de la página

Conversión de la materia prima
De forma general y esquemática, el proceso de extracción de aceite a partir de las semillas se muestra en el gráfico 2.1; sin embargo, se debe destacar que existen algunas variantes en este proceso que tienen consecuencias tanto sobre su calidad como en la productividad.

11